Tecnología para viajar

El móvil como única herramienta de viaje

Mapa, guía, diccionario, cámara, billetes y cuaderno caben en el bolsillo. Pero solo si dedicas media hora antes de salir — y si tienes un plan para cuando no haya cobertura ni batería.

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Calle de Kabukichō, en Tokio, con las fachadas cubiertas de rótulos luminosos y gente caminando por el centro de la calzada.
Kabukichō, Tokio. Aquí el móvil no es un lujo: es el mapa.Foto: Basile Morin · CC BY-SA 4.0

Hace quince años, salir de viaje era cargar con un mapa, una guía de seiscientos gramos, un diccionario, una cámara, una carpeta de billetes impresos y un cuaderno. Hoy todo eso cabe en el bolsillo, y sin embargo mucha gente sigue viajando como si el móvil fuera solo un teléfono con Google Maps.

La diferencia entre las dos cosas no es la aplicación de moda de este año. Es media hora de preparación antes de salir, y saber qué hacer cuando no hay cobertura ni batería.

Lo que ya sustituye, si lo preparas

Seis fichas: mapa de papel, guía, diccionario, cámara, carpeta de billetes y cuaderno, con lo que hace el móvil en cada caso.
Nada de esto necesita una aplicación de pago. Todo son funciones que el teléfono ya trae o que se descargan gratis.

La palabra importante es «si lo preparas». Un móvil sin mapas descargados, sin los billetes guardados y sin traducción sin conexión no sustituye a nada: es un ladrillo caro en cuanto sales de la wifi del hotel.

La media hora de antes de salir

Esto se hace una vez, en casa, con wifi y con calma. Es lo que separa que el móvil funcione de que solo funcione a veces.

  • Descarga el mapa de la zona sin conexión. En Google Maps y en Organic Maps se hace en dos toques. Un mapa descargado sigue buscando calles, negocios y rutas a pie sin un byte de datos.
  • Descarga el idioma para traducir sin conexión. El traductor con la cámara apuntando a una carta o a un cartel de estación es lo que más se usa y lo que más falla si no se ha bajado antes.
  • Mete los billetes en la cartera del sistema. Apple Wallet o Google Wallet guardan tarjetas de embarque, trenes y entradas, y las enseñan sin conexión y con la pantalla bloqueada.
  • Haz una carpeta de fotos con los documentos. Pasaporte, DNI, seguro, reserva del alojamiento. Marcadas como favoritas para encontrarlas en dos segundos.
  • Guarda tus sitios en una lista propia. No la lista de nadie: la tuya, con los cinco o seis sitios que sí te interesan. Un mapa con doscientas chinchetas no ayuda a decidir nada.
  • Comprueba la eSIM o el roaming. Dentro de la UE suele bastar tu tarifa; fuera, una eSIM de datos comprada desde casa cuesta menos que cualquier cosa que contrates en el aeropuerto.

Truco: haz una captura de pantalla de la dirección del alojamiento en el idioma local. Un taxista que no habla inglés no necesita tu app: necesita ver la calle escrita como se escribe allí.

La batería es el único límite real

Todo lo anterior deja de servir a las siete de la tarde si el teléfono se apaga. Y un día de turismo consume mucho más que un día normal: pantalla al máximo por el sol, GPS activo, fotos, datos móviles buscando red en sitios raros.

Curva de batería a lo largo de un día de turismo, con la franja de las 16:00 a las 18:00 marcada como el momento de recargar.
La franja verde no es cuando se acaba: es cuando conviene enchufar. Cargar desde el 40 % en una terraza es fácil; desde el 5 % y con prisa, no.

Lo que de verdad funciona, por orden de eficacia:

  1. Una batería externa de 10.000 mAh. Pesa doscientos gramos y da dos cargas completas. Es el accesorio de viaje con mejor relación peso/tranquilidad que existe.
  2. Bajar el brillo y quitar el «siempre encendido». La pantalla es, con diferencia, lo que más consume.
  3. Modo avión cuando no lo necesitas. Un teléfono buscando red donde no la hay se vacía más rápido que uno usándola.
  4. Enchufar mientras comes. Cuarenta minutos de comida son un 30 % de batería, y no cuestan tiempo de viaje.

Ojo con los cargadores públicos por USB. Un puerto USB desconocido puede hacer más que dar corriente. Si tienes que usar uno, lleva tu propio adaptador de enchufe o un cable de solo carga. Con enchufe de pared no hay ningún riesgo.

Lo que hay que tener en papel de todos modos

Confiar todo a un único aparato tiene un fallo obvio: si se rompe, se moja o te lo quitan, se va todo a la vez. No hace falta volver a la carpeta de billetes, pero sí llevar un mínimo:

  • La dirección del alojamiento escrita en un papel, en el bolsillo.
  • Una tarjeta bancaria de reserva guardada en un sitio distinto del móvil y de la cartera.
  • Algo de efectivo local, aunque sea poco. Hay taxis, mercados y baños públicos que siguen sin aceptar otra cosa.
  • Los teléfonos importantes apuntados: emergencias del país, tu seguro, el alojamiento.
La regla es sencilla: todo lo que te dejaría tirado si desaparece el móvil, tiene que existir también fuera del móvil.

Y lo que no hace falta

Para terminar, una lista corta de cosas que se recomiendan mucho y que casi nadie acaba usando: aplicaciones de itinerario que hay que rellenar a mano, conversores de moneda dedicados (el buscador del móvil ya lo hace), aplicaciones «oficiales» de ciudades que son un folleto con menú, y cualquier cosa que pida crear una cuenta para enseñarte un mapa.

La regla que usamos: si una aplicación no funciona sin conexión, no es una herramienta de viaje. Es una web con un icono.

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